En la economía del conocimiento, la integración de intangibles al capital social —específicamente software y bases de datos— exige un análisis transdisciplinario que trascienda la mera formalidad “registral”. La naturaleza compleja de estos activos requiere una instrumentación precisa para garantizar su oponibilidad y valor de realización.
Este análisis profundiza en los desafíos de la práctica profesional:
- Dicotomía Código Fuente vs. Objeto: La distinción técnica entre ambos es crítica para determinar el alcance de la transferencia, la titularidad de los derechos de propiedad intelectual y las facultades de explotación o modificación por parte de la sociedad receptora.
- Valuación y Funcionalidad: El aporte no debe limitarse a la entrega de un activo; debe asegurar su operatividad y perdurabilidad en entornos tecnológicos dinámicos, evitando que la transferencia se convierta en un acto meramente nominal sin utilidad económica real.
- Mitigación de Riesgos mediante Prestaciones Accesorias: Se analiza el uso del Art. 42 de la LACE para obligar al aportante a compromisos de mantenimiento, actualización y soporte técnico.
- Garantías y Vicios Redhibitorios: La aplicación del régimen de vicios ocultos y la importancia de una auditoría técnica (due diligence) previa para preservar evidencia ante eventuales fallas estructurales o fugas de datos que comprometan la responsabilidad social.
La correcta estructuración de estos aportes es fundamental para reflejar fielmente el patrimonio neto y dotar a la compañía de una base de activos inmateriales sólida para futuras rondas de inversión.


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